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RECUPERACIÓN ECONÓMICA:
PROYECCIONES Y DESAFÍOS


       Economía - 21/07/2020



CRISIS ECONÓMICA
 

      Existen distintas estimaciones en torno a la caída del PBI Argentino para el año 2020, así como distintas perspectivas de recuperación. En esta nota hacemos un relevamiento de los trabajos elaborados en torno al crecimiento económico que realizan los principales organismos y consultoras presentes en el país.
 
      Entre las perspectivas más optimistas encontramos: las del Banco Mundial (BM), que estima una caída del PBI de 7,3% para el año 2020; la consultora PxQ que pronostica una caída en torno al 7% y 10%; la estimación realizada por la agencia de calificación de riesgo Moody’s, que proyectó una caída del 8%; y finalmente las estimaciones de la OCDE que proyectan una caída de la economía argentina de 8,3%. Es necesario destacar que dichas estimaciones fueron realizadas en el mes de junio y en base a las cifras hasta el Mes de Mayo, y en miras de la reapertura de la cuarentena (lo cual finalmente no sucedió). Aún las cifras mencionadas no han sido corregidas, pero es esperable que así lo sean en los subsiguientes meses.
 
       Un análisis menos optimista fue el que realizó el FMI para Argentina a finales del mes de Junio, el cual proyectó una caída económica del 9,9%, advirtiendo que dichas estimaciones pueden empeorar. Por su parte, la OCDE ya advertía a principio del mes de Junio la posibilidad de una caída del 10,1% del PBI para la economía argentina, empeorando su estimación inicial (en miras de un rebrote que obligase a mantener o endurecer las medidas).
 
      Dentro de los pronósticos más actualizados encontramos, como el más optimista entre ellos, al de la CEPAL, que proyecta una caída del 10,5% para este año. Le siguen las proyecciones de distintas consultoras que han ido también corrigiendo sus estimaciones. De este modo, LCG, Cerx, Seido, así como FocusEconomics (FE) y el Grupo SBS pronostican una caída de la economía argentina en torno al 11% del PBI. Mientras que las consultoras Invecq, Ecolatina, Econviews y Fernando Marull y Asociados (FMA) proyectan una caída del 12%.
 
       Finalmente, entre las estimaciones más pesimistas encontramos las que hacen las consultoras Invecq, Ledesma y EcoGo, las cuales pronostican una caída del 13% para este año. Para Ledesma este se trataría de un piso, mientras que en Invecq ya se habla de una caída que rondaría, luego de la cuarentena del mes de julio, entre un 12% y un 13%. Otras estimaciones arrojan una caída del 14% y 15%, como las que ya están proyectando las consultoras LCG y L&P en sus informes actualizados. Por su parte, Invecq advierte que las perspectivas de caída económica se ubicarán más cerca del 15% de caída del PBI que antes; y la Fundación Libertad y Progreso estima como probable para este año una caída entre el 12% y el 15%.
 
         Por su parte, el REM del BCRA pronostica, en promedio, una caída del 12% de la actividad económica. En tanto, el TOP-10 de los mejores pronosticadores del crecimiento económico del REM sugieren que la caída del PBI para el corriente año será, en promedio, de -12,9%.
 
         En definitiva, lo más probable es que la caída del PBI se ubique este año entre el 13% y el 15% de caída dada las problemáticas macro y de expectativas económicas que existen. Los organismos nacionales e internacionales y las consultoras privadas irán actualizando sus informes en torno a estas cifras (como ya lo han venido haciendo algunas).
 


 
PROYECCIONES Y DESAFIOS DE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

 
         Las perspectivas de recuperación económica estarán condicionadas tanto por la efectiva caída económica de este año, así como por las tasas de crecimiento para los siguientes años.
 
          Debemos hacer mención de dos problemáticas que tendrán los datos económicos de la recuperación:
 
-          Problemáticas en la medición de la caída del PBI: la estimación de la caída del PBI subestima la crisis económica en tanto que, la actividad económica del sector público, a la cual se sigue pagando salarios, se la contabiliza como parte del PBI. A pesar de que dichos sectores no están generando los servicios y bienes públicos que en condiciones regulares proveerían, se contabiliza como si así fuese.
-          Problemáticas de las estimaciones de recuperación económica: dado que nos encontraremos midiendo una recuperación del PBI respecto a un año muy malo (luego de dos años de recesión económica), debemos de destacar que la crisis es mucho más grave de lo que podría mostrar el indicador, siendo en realidad la caída por la crisis que ya atravesaba el país mucho más grande.
 
 
       Uno de los problemas adicionales que advertimos es el manejo político de las estadísticas en torno a las cifras de recuperación económica. Este manejo es posible por la ilusión estadística del crecimiento económico pronosticado. Si medimos el crecimiento económico del próximo año con respecto a este año (el peor de la historia económica argentina), parecerá que nos encontramos creciendo a tasas muy altas, cuando en realidad lo más probable es que tardemos varios años en recuperar los mismos niveles que en el 2019. Vinculado a ello, a pesar de que las tasas de crecimiento sumadas en los sucesivos años superen a la caída registrada en este, lo cierto es que no nos habremos recuperado porque la base sobre la cual se calcula es distinta. Para ejemplificar, una caída del 10% del PBI en un año se podrá recuperar con un crecimiento de 5% anual que pueda registrar la economía en más que dos años seguidos; o una caída del 8% del PBI requerirá un crecimiento del 9% del subsiguiente para recuperar los mismos niveles que tenía. A medida que la cifra de caída económica sea más grande, se requerirá un mayor crecimiento anual, o más tiempo para regresar a los niveles de actividad económica del 2019.
 
      Presuponiendo que tenemos un crecimiento anual estable (la misma tasa para cada subsiguiente año a la crisis económica), presentamos la siguiente tabla con las proyecciones de caída del PBI para este año, en donde se exponen los años de recuperación necesarios según la magnitud de la crisis y la tasa de crecimiento:

 
         

   Tabla de elaboración propia


    
 
          Por lo general, cuando hablamos de ciclos económicos nos referimos a oscilaciones que presenta la economía en donde un período de expansión es seguido de uno de contracción, y viceversa. En estos ciclos, las crisis suelen tener “formas” conforme a la recuperación posterior que percibe la economía. Las formas suelen denotarse con letras, las cuales se asemejan a la evolución de la producción de un país en el momento de una crisis y en el momento de su recuperación. Así, se clasifica a la forma de la recuperación económica como:
 
- Una recuperación en forma de "V" hace referencia a una breve contracción económica, seguida de un fuerte rebote del PIB.
- Una recuperación en forma de "L" es lenta y gradual, y caracterizada por un estancamiento de la producción, posterior a la crisis económica.
- Una recuperación de forma de “U” hace referencia a una recuperación lenta seguida por una progresiva recuperación.
- Una recuperación en "W" se da cuando el PIB rebota, pero, seguidamente, vuelve a caer una vez que se agotan los planes de estímulo económico, o retrocede nuevamente la demanda.
 
           Los problemas que condicionarán la recuperación económica nos invita a pensar que aquella será lenta, y con forma de “L”, o en el mejor de los casos de “U”. Estos problemas a los que hacemos referencia son:
 
-          El déficit fiscal: en referencia al déficit fiscal la consultora EcoGo proyectó que el déficit primario, producto de las medidas estatales en cuarentena, será, para este año, de 8,5% del PBI; mientras que PxQ y la consultora Ledesma proyectan un déficit primario de 7%. El gasto público sin posibilidad de financiación generará problemas que comprometerán una eventual recuperación.
-          El problema monetario: nos encontramos con una emisión monetaria, que actualmente se encuentra en su mayor parte esterilizada por las LELIQs y Pases del BCRA, sin precedentes. Adicionalmente, la deuda en pesos generada implicará una emisión que podría eventualmente duplicar la cantidad de dinero respecto a la de comienzo de año. Cuando aumente la velocidad de circulación del dinero, nos encontraremos ante un descalabro monetario que será de muy difícil manejo.
-          La histéresis: las crisis de oferta pueden ocasionar una situación difícil de revertir respecto a la situación previa. En otras palabras, la economía no vuelve necesariamente a la situación previa. La pérdida de capital de trabajo dificulta una total recuperación, lo cual no significa que de todos modos no haya rebote económico.
-          Los conflictos sociales y políticos: la aparición de una crisis social y política, la cual resulta probable ante la crisis económica, puede condicionar una eventual recuperación, dada la mayor incertidumbre en las expectativas futuras que ello puede generar.
-          Rebrote del virus Covid-19: muchas estimaciones toman en cuenta que un eventual rebrote de la pandemia puede generar una nueva caída económica, que vuelve más lenta la recuperación. A la vez que provocaría mayor pérdida de capital e histéresis que condicionarían una total recuperación.
-          La deuda externa: otra de las variables que determinarán la futura recuperación será el manejo de la deuda externa. Varias consultoras muestran diferencias en la recuperación según si el gobierno llega o no a un acuerdo con sus acreedores internacionales. Un eventual default del Estado argentino dificultaría la refinanciación de la deuda del sector privado, comprometiendo aún más la economía.
-          Expectativas económicas: en tanto no exista un programa económico consistente y que genere expectativas positivas en la economía, a fin de realizar inversiones nuevas o reactivar las ya comprometidas, no podremos asegurar el crecimiento futuro de la economía.
 
       En vista de todos estos problemas que presenta la economía argentina, las estimaciones acerca de la recuperación económica no son muy alentadoras. Por una parte, FocusEconomics pronostica un crecimiento para el 2021 de 5,2%, con lo cual, en vista del 11% de caída que pronosticaba la consultora, si el país logra mantener dicha tasa también para el 2022 (lo cual, por el momento, resulta difícil de pensar), recién en dos años y un trimestre recuperaríamos los mismos niveles que en el año 2019. Pronósticos menos alentadores como el de calificación de riesgo Moody’s, que estiman un rebote del 3,5% para el año que viene, en consideración de que se mantenga la misma tasa para el 2022, y que la caída sea del 8% (tal cual como pronostica), la economía argentina tardaría dos años y medio en recuperarse. Para el Banco Mundial, que proyecta una caída del 7,3% (aún no actualizada), y un crecimiento para el 2021 de 2,1%, tardaríamos cerca de tres años y medio en recuperarnos. Estimaciones optimistas que pronostican crecimientos en torno al 7% y 8%, al partir de una caída del 13%, y sólo bajo el supuesto de mantener el mismo crecimiento para el 2022 (lo cual resulta irreal, en consideración de que el primer rebote técnico posterior a la crisis es el que registra un mayor valor), aun en dichos supuestos se tardarían dos años en regresar a la situación pre-pandemia.
 
            Por su parte, el FMI ha proyectado un rebote de la economía de 3,9% del PBI para el año 2021, en consideración de la caída de 9,9% pronosticado, y de mantenerse dicho crecimiento para el año 2022, la economía argentina tardaría dos años y ocho meses en recuperarse. Mientras que los participantes del REM del BCRA, que proyectan un rebote para el 2021 de la actividad de 5%, y de 2% para el 2022, en vista de la caída del 12% que proyectan, la recuperación sería más lenta, y se llegaría a recuperar los mismos valores de actividad económica del 2019 recien a inicios del 2026 (en la suposición de que se mantenga un crecimiento anual estable en el período 2022-2026 de 2% del PBI).
 
Lo cierto es que, desde las estimaciones más pesimistas hasta las más optimistas, existe una proyección de que, al menos que el Gobierno Nacional no realice un plan económico que reactive la económica de manera significativa, todo el período presidencial de Alberto Fernández tendrá como único logro en materia económica, si tiene viento a favor (sin un rebrote del virus Covid-19, llegando a un acuerdo con los acreedores de deuda externa argentina, y con un buen manejo fiscal y monetario), el dejarnos con una situación en términos de PBI similar a inicios de su mandato, en el mejor de los casos. Recibiremos al final del mandato presidencial un país que tendrá los mismos niveles económicos que aquellos registrados como consecuencia de la recesión económica 2018-2019, un PBI per cápita mucho más bajo y mayores niveles de pobreza. Ante una tasa de crecimiento poblacional positiva y una torta a repartir de la misma magnitus, seremos un poco más pobres.
 
           Por lo pronto, la economía argentina, ya azotada con la recesión del 2018 por una caída del 2,6% de su PBI, y del 2019 con una caída del 2,1%, tendrá este año, de llegar a un desplome de la actividad entre 13% y 15%, una pérdida equivalente a un quinto de su PBI. Al terminar este año, tendremos el mismo PBI per cápita que teníamos hace más de 20 años, en un mundo que percibió uno de los auges económicos más vertiginosos de su historia en este mismo período; con niveles de pobreza que superarán el 50%; y una perspectiva, hasta el momento, de lenta recuperación.
 
 


Nicolás Baldino Mayer




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